HELIOS-EINGYA (TYPE-2006)

Keith Kenniff es un compositor, además de intérprete, que ha sabido congeniar diferentes géneros como son el cosmopolita del post rock y aquél más experimental y, por eso mismo, íntimo del ambient. Entre estas dos formas imperantes de la música contemporánea aparece Eingya, aprovechando la preparación del oyente a fin de que sobreviva de manera natural en su sensibilidad. Puede decirse que trasciende incluso su objeto ya que sus sonidos engendran una vida íntima casi arqueológica que hay que volver a descubrir. Este es un álbum que reivindica el brío del sentimiento sobre otros factores, prevaleciendo lo melódico sobre el conjunto de instrumentos y arreglos que ayudan a transportar al oyente a otras regiones, allí donde la ingenuidad no se confunda con estultez.
Bless this moning year, inicia el álbum, aquí los movimientos rítmicos y cadenciosos de las notas de piano, los acordes de guitarra, el ahogado sintetizador y los golpes de la batería, un todo que en conjunto compone el motivo poético. La epifanía aquí es una procesión de fuerzas naturales impuestas a la imaginación. No es casualidad que el nombre del proyecto de Kenniff aproveche la frescura de una de las divinidades naturales griegas (Helios), y que como tal usa la música para poder concebir esta relación teogónica. Halving the Compass, traduce la naturaleza con el canto de los pájaros y el sonido grabado del viento, a modo del “ O Sacrum Convivium” de Messiaen. Los sonidos tienen el mismo encargo, abrazar una fuerza natural que sea capaz de producir imágenes paisajísticas que no resulten ajenas al oyente sino que funcionen en él como algo doméstico. Dragonfly across an ancient sky, asienta el sistema de acordes de piano y guitarra, los cuales nos dan la sensación de preparar el inicio de un concierto orquestal. Detrás de este bosque del contrapunto, las coces de caballos pedaleando hacia un banquete medioeval. Todo a la medida de sensaciones principescas, donde los valores encuentran un lugar común. Vargtimme, prepara la segunda parte del disco, nos enajena de ese primer origen puro. El hombre inocente ahora escucha una radio AM, prepara sus papeles, deja un mensaje. Se terminó el sueño nace la tempestad. For years and years, sucede el páramo de sonidos repetidos, una guitarra acústica junto al estertor húmedo del piano, pesado y oscuro a un tiempo. Paper Tiger, es la presencia de la sofisticación, da la impresión de ser una canción synthpop, nos engaña ese nuevo desperezamiento del contrapunto de la guitarra con arreglos de los sintetizadores, pero inmediatamente esa evocación a post rock nos devuelve el sentimiento de ahogo. The toy garden, demuestra la influencia que tiene el cine y la library music en los nuevos músicos; aquí la textura de los sintetizadores además de las siringas y las flautas conmueven como al principio debido a ese arte de la cantería paisajística, pero aún sigue siendo un folk urbano.
A pesar de todo lo dicho, es un álbum que merece varias oídas ya que es difícil distinguir los tracks, aún menos interpretarlos. El compositor se ha declarado un romántico, pero hay que estar precavido contra esta confesión. Por eso dejémonos librados a la música como sugería Hegel, ya que todos nos veremos arrastrados por su juego.


